
Gabriela Bustos Pereira, profesional de Vinculación con el Medio, CFTE de la Región de Antofagasta
Ante una demanda histórica por descentralizar la educación superior, la creación de un Centro de Formación Técnica Estatal de carácter regional en Calama, surge como un avance. No obstante, aunque se trata de una iniciativa que da respuesta a una problemática reconocida, requiere de la colaboración constante de su entorno para una correcta ejecución.
Múltiples instituciones, empresas y gremios, declaran entre sus principios la voluntad de incidir en políticas públicas. Ante ello, los CFT Estatales se constituyen como una oportunidad latente para materializarlo. El llamado de cada aula es a conectar la educación técnico profesional con las necesidades del sector socio productivo, para garantizar que la oferta formativa que se dicta esté estrechamente relacionada con los desafíos de la región; no como un discurso antojadizo, sino respondiendo a la esencia de una política del Estado que busca aportar al desarrollo de los territorios.
Bajo ese concepto, la apropiación de la comunidad con este proyecto resulta urgente, pues no solo contribuirá al cumplimiento de las expectativas de cientos de familias que confían en la educación pública, también permitirá establecer un cruce virtuoso entre una industria que requiere personal capacitado, y una sociedad comprometida que busca mejorar sus índices de empleabilidad local.
Frente a este panorama, la vinculación con el medio se convierte en un soporte fundamental para conectar al área académica con el entorno relevante de la comunidad educativa. No se trata únicamente de un mapeo de actores, o de la formalización de alianzas. El objetivo es más profundo, pues busca aunar voluntades y llevarlas en conjunto a un concepto fundamental en la formación TP: la práctica.
Con una meta auspiciosa, en menos de seis años el CFTE de la Región de Antofagasta ha intentado posicionarse como una institución de calidad en la Provincia de El Loa, y hoy extiende con responsabilidad ese propósito a la comunidad tocopillana. ¿Por qué? Porque el mandato es precisamente llegar a localidades que no han tenido acceso a formación técnica de nivel superior, impartida por instituciones públicas.
Si de cifras se tratara, sería fácil categorizar a las y los estudiantes del CFTE, pero más allá de una población mayoritariamente femenina, con una edad promedio de 30 años, en la que más de la mitad estudia con gratuidad, lo que tienen en común es el interés por transcender, y es que quién más que habitantes de la región, para generar los cambios que su territorio necesita.
En sintonía con esos desafíos, este año la Comisión Nacional de Acreditación, CNA incluyó la vinculación con el medio entre los criterios obligatorios para acreditarse, reafirmando lo importante que es la contribución de las instituciones educativas en el desarrollo social y económico del país.
Tomando en cuenta ello y la retroalimentación recibida en procesos de supervigilancia, el CFTE ha iniciado la actualización estratégica de instrumentos como su Política de VcM, para garantizar que responda a los cambios y requerimientos del entorno, al mismo tiempo en que genere instancias bidireccionales que contribuyan al fortalecimiento de los procesos formativos.
Tras este análisis, será de suma importancia la opinión y apoyo de organizaciones, empresas e instituciones regionales, que deseen aportar en la mejora continua de un centro de formación técnica que, además de ser local, pertenece a todas y todos quienes creen en la educación como motor de cambios profundos.
